La última edición de la Feria de San Antonio no ha sido una edición más. Ha sido, probablemente, la mejor demostración de que cuando hay proyecto, compromiso y convicción, las cosas no solo se mantienen, sino que mejoran.
Este año partíamos de una dificultad evidente. La ausencia del Concurso Regional de Asturias de Raza Frisona, suspendido por motivos sanitarios, podía haber condicionado el desarrollo de la feria. Sin embargo, ha ocurrido justo lo contrario. La respuesta ha sido una participación histórica, con más de 8.200 visitantes en apenas tres jornadas en el Recinto Ferial Luis Adaro.
Y eso no es solo una cifra. Es la constatación de que San Antonio no depende de una sola actividad, por relevante que sea, sino de una identidad mucho más amplia: la de una feria viva, abierta, capaz de evolucionar sin perder sus raíces.
La clave ha estado en la capacidad de…
Artículo de Abel Junquera
Publicado en La Nueva España el 17 de Junio de 2026







