Gijón no puede permitirse seguir perdiendo el tiempo. El Plan de Vías es, hoy más que nunca, una urgencia estratégica para el futuro de la ciudad y requiere responsabilidad, coherencia y lealtad institucional por parte de todas las fuerzas políticas. Reabrir debates ya cerrados o introducir nuevas exigencias a estas alturas del proceso solo sirve para generar incertidumbre y ofrecer excusas perfectas para que el proyecto vuelva a quedar paralizado, como ha ocurrido durante más de dos décadas.
En el reciente Pleno sobre el Debate del Estado del Municipio hemos asistido con preocupación a cómo la propuesta de resolución presentada por Podemos, –que exigía reabrir una negociación ya cerrada para tratar de lograr una nueva reducción significativa de la edificabilidad para incrementar aún más las zonas verdes–, encontró el respaldo de Izquierda Unida y, de forma sorpresiva, de Foro.
Conviene recordar que este debate quedó zanjado en marzo de 2025, en el Consejo de Administración de Gijón al Norte, donde se acordó ampliar la zona verde de El Solarón hasta alcanzar los 167.000 metros cuadrados. Esta decisión permitirá configurar el segundo mayor parque urbano de Gijón, solo por detrás del de Los Pericones, y con una extensión incluso superior a la del parque Isabel la Católica. Una solución equilibrada y ambiciosa que, además, fue entonces puesta en valor públicamente por la propia alcaldesa de la ciudad.
Este acuerdo define igualmente un marco razonable de edificabilidad, con una horquilla de entre 800 y 1.200 viviendas, plenamente compatible con la creación de este gran pulmón verde y necesario para garantizar la viabilidad económica de la operación.
Además, Gijón precisa con urgencia de nuevo suelo residencial. El acceso a la vivienda se ha convertido en uno de los principales problemas sociales, especialmente para los jóvenes, y la falta de oferta está tensionando los precios del alquiler hasta niveles inasumibles para muchas familias. El Plan de Vías representa una oportunidad única para generar vivienda en una ubicación privilegiada.
Y, por encima de cualquier otra consideración, existe un condicionante ineludible: los plazos. En estos momentos, estamos a la espera de disponer de forma inminente del proyecto de la estación intermodal. Un hito clave que permitiría firmar cuanto antes el nuevo Convenio entre las tres administraciones –Ayuntamiento, Principado y Ministerio-, paso previo imprescindible para la licitación y adjudicación de las obras. Todo este proceso debe estar culminado, como muy tarde, en 2028, fecha en la que expira la autorización de impacto ambiental recientemente ampliada.
Por ello, retrasar cualquiera de las fases previstas sería, sencillamente, una irresponsabilidad. Cada nueva exigencia fuera de los acuerdos ya alcanzados solo serviría para presentar al Gobierno de Pedro Sánchez y al ministro Óscar Puente la coartada perfecta para paralizar de nuevo el Plan de Vías. Seamos inteligentes: Gijón debe actuar con una sola voz.
La ciudad necesita un Plan de Vías que sirva para coser los barrios históricamente divididos por la barrera ferroviaria, y que mejore de manera decisiva nuestra cohesión urbana. Necesitamos una estación moderna, funcional y adaptada al siglo XXI, que sea un eje clave para las comunicaciones ferroviarias, tanto de cercanías como de alta velocidad, así como una estación de autobuses digna. Además, debemos impulsar el Metrotrén, un proyecto en el que ya se han invertido cerca de 150 millones de euros y que no puede quedar inconcluso.
Por todo ello, desde el Partido Popular apelamos a la responsabilidad de todos los partidos políticos. Es el momento de cumplir los acuerdos, de dejar de poner pegas y de trabajar juntos para que el Plan de Vías sea, por fin, una realidad. Gijón, sencillamente, no puede esperar más.
Artículo de David Cuesta
Publicado en La Nueva España el 2 de Febrero de 2026







