Hay días que parecen un ‘copia y pega’, uno tras a otro: reuniones, papeles, problemas que resolver. Y luego están esos días en los que sientes, muy dentro, que todo el esfuerzo merece la pena. La gala de los primeros Premios Gijón Social y Cooperación estoy seguro de que va a ser uno de esos días.
Estos premios nacen por una razón muy sencilla, casi tan sencilla que a veces se nos olvida: dar las gracias. Dar las gracias a las personas y entidades que están ahí cuando alguien lo pasa mal, cuando una familia no puede más, cuando una persona mayor se siente sola, cuando un joven cree que ya no tiene oportunidades. Gente que muchas veces nadie ve, pero que sostienen en silencio al Gijón más desfavorecido. Nuestra ciudad tiene un corazón social enorme. Lo veo cada vez que visito una asociación, un recurso de la Fundación, un proyecto de barrio. Lo veo en los ojos de las personas que acompañan, que escuchan, que no juzgan. Lo veo en las manos que reparten comida, que sujetan un brazo para subir unas escaleras, que abren una puerta para dar una segunda oportunidad.
Los premiados de esta primera edición son una pequeña muestra de todo eso. Está SAUCE, que desde Gijón ha tendido puentes hasta Camboya para que los más pequeños tengan educación, salud y futuro. Está la Peluquería-Barbería Paulino, que demuestra que desde una barbería de barrio se puede ayudar a quien más lo necesita. Un gesto solidario que llega hasta el Sáhara. Está la Fundación Proyecto Hombre, con su proyecto Reciella, que se sienta al lado de jóvenes que luchan contra las adicciones y de sus familias, sin soltarles la mano. Está la Asociación Cuantayá, con su ‘Carambola’, acompañando a nuestros mayores para que descubran que también ellos cuentan y que su barrio les arropa. Y está José Antonio García Santaclara, a quien reconocemos a título póstumo, como símbolo de una vida dedicada a los demás a través de Siloé. En la misma línea humana y valiente del doctor Avelino González. Dos nombres, que nos recuerdan que la verdadera grandeza está en cuidar para que todo el mundo tenga derecho a tener oportunidades. Podríamos hacer una lista mucho más larga. Nos faltarían páginas para poner nombre a todas las personas que, desde una parroquia, un centro social, un comedor, una ONG o una comunidad de vecinos sostienen a esta ciudad. Pero estos premios quieren ser, al menos, un primer “gracias” en voz alta. Gracias también a los profesionales de la Fundación Municipal de Servicios Sociales y Cooperación.
Trabajar a su lado es aprender cada día lo que significa servir a los demás. Gracias a la Fundación Caja Rural de Gijón por su apoyo, y a todas las entidades que cada día arriman el hombro para que nuestra ciudad posea una inmensa red de solidaridad.
No hay mayor orgullo que poder ayudar a tu ciudad y aprender de las personas que lo hacen mucho antes y mucho mejor que tú. Ellos son el ejemplo. Ellos nos marcan el camino. Por eso, me gustaría invitaros, de corazón, a la gala de hoy, miércoles 10 de diciembre, a las 19 horas, en el Teatro Jovellanos, con gratas sorpresas. Venid. Llenemos juntos el teatro. Aplaudamos a quienes sostienen, cada día, la mejor versión de Gijón: una ciudad que cuida y que no deja a nadie atrás.
Artículo de Guzmán Pendás
Publicado en El Comercio el 10 de Diciembre de 2025






