Gijón, la mayor ciudad de Asturias, afronta desde hace años un preocupante estancamiento en materia de infraestructuras que condiciona su desarrollo económico y deteriora la calidad de vida de sus ciudadanos. Uno de los ejemplos más claros es la ausencia de una Autopista del Mar operativa desde el puerto de El Musel, una oportunidad estratégica perdida
La Autopista del Mar no es una ocurrencia ni un proyecto accesorio. Es una herramienta clave impulsada por la Unión Europea para favorecer el transporte sostenible, reducir el tráfico pesado por carretera y mejorar la competitividad logística de los territorios. Gijón llegó a contar con una conexión marítima con el puerto francés de Nantes–Saint Nazaire, que cesó en 2014. Desde entonces, han pasado más de una década de promesas, anuncios y compromisos incumplidos por parte de los Gobiernos Socialistas de España y de Asturias, y la cruda realidad es que seguimos sin ella
En pleno 2026, cuando se habla de transición ecológica, descarbonización y movilidad sostenible, resulta incomprensible que Gijón siga soportando miles de camiones atravesando la ciudad cada día. La falta de una Autopista del Mar eficaz obliga a mantener una dependencia excesiva del transporte por carretera, con consecuencias directas: atascos crónicos, aumento de la contaminación y pérdida de competitividad para el puerto de El Musel y para el conjunto de la economía asturiana.
Este problema no es aislado. Forma parte de un modelo de incumplimientos reiterados en materia de movilidad. El vial de Jove, concebido para desviar el tráfico pesado del núcleo urbano, sigue acumulando retrasos interminables. La zona oeste de la ciudad soporta desde hace años un nivel de presión ambiental y circulatoria inaceptable, mientras los gobiernos sanchistas de Asturias y España miran para otro lado
A ello se suma la parálisis del Plan de Vías, con el metrotrén y la estación intermodal como símbolos de una ciudad que lleva décadas esperando infraestructuras básicas, no puede seguir siendo una ciudad “en espera”, pendiente siempre de inversiones que nunca llegan desde Madrid ni desde Oviedo.
Gijón necesita hechos, no más anuncios. Necesita una Autopista del Mar estable y competitiva que retire tráfico pesado de las carreteras; necesita soluciones reales para los accesos al puerto; necesita desbloquear de una vez el Plan de Vías y una estrategia de movilidad pensada para el futuro. Defender estas infraestructuras no es una cuestión ideológica, sino una obligación con la ciudad.
La primera ciudad de Asturias merece unos gobiernos que dejen de ignorarla mientras se llevan las inversiones para otras partes sólo hace falta ver los últimos presupuestos socialistas autonómicos y nacionales para entender el ninguneo a nuestra ciudad una dotación presupuestaria paupérrima que encima en su gran mayoría son incapaces de ejecutar .
Gijón no puede permitirse seguir perdiendo oportunidades por la falta de compromiso de quienes tienen la responsabilidad de gobernar. Los gijoneses ya no aguantamos más. #2027 #OtraAsturiasEsPosible
Artículo de Pedro de Rueda
Publicado en El Comercio el 1 de Febrero de 2026





