Si me deslumbra, perdonad, porque hay un foco ahí que me está destrozando la cara. Sigue, pero disculpadme. Ante todo, saludar a los dos aquí presentes, miembros de juntas locales de otros municipios, cargos públicos, por supuesto, Beatriz Llaneza, secretaria general, que como siempre… Ah, que no se me oye.
Ahora se me oye, ¿no? Perfecto. Y a todos los presentes, porque la verdad que es un placer ver una sala tan llena en un día tan importante como hoy, de verdad. Así que agradeceros a todos aquí, vuestra presencia, que además un sábado por la mañana no siempre es fácil.
Dejadme, por favor, que agradezca en particular a aquellas personas sin las cuales es imposible que un acto así sea posible. A mi equipo de organización, Luisa, Chini, Alfredo, Jaime, Damián, por supuesto, el equipo de comunicación, Iziar, Elena. Gracias de verdad, porque sin vosotros es imposible que un acto así… Y pido, por favor, una fuerte ovación para ellos.
Bueno, una pregunta que yo me hice siempre desde que me afilié, y está aquí Mercedes Fernández, con la cual el primer acto que tuve fue unas europeas hace ya pues eones, miles, miles de años. No tantos, no tantos. Fue en Mieres, me acuerdo, que está Viti por ahí, que lo conocí.
Ya de aquí era del Barça, tenía esa enfermedad él. Y me acuerdo que me lo preguntaba, decía, ¿qué hacemos en un acto político? ¿A qué nos dedicamos en un acto político? Nos sentamos aquí, aplaudimos a una serie de personas que salen, una serie de personas relevantes, más o menos públicamente, y luego nos vamos para casa, ¿no? Yo no lo concibo así. Una afiliación política es algo mucho más serio y requiere de una reflexión muy profunda.
Es decir, yo cuando me afilié, y estoy seguro que vosotros también, lo hicimos por una rebeldía entre unas circunstancias que nos rodeaban. Unos, pues, a lo mejor en su ámbito educativo, otros en su ámbito laboral, infraestructuras, una persona que vio a lo mejor un tren que le llegaba tarde. Está muy de moda, por cierto, eso.
Bueno, pues, es una cuestión mucho más compleja y que nos lleva a reflexionar sobre una cosa. Es decir, la afiliación es un acto de rebeldía. ¿Qué ocurre entonces cuando esa ilusión se pierde? Que es una cosa que ocurre muchas veces a día de hoy con una desafección política tan profunda.
¿Qué ocurre cuando esa ilusión se pierde? Bueno, pues, que nos convertimos en una cosa que el señor Pedro Sánchez Castejón es ahora mismo un burócrata. Una persona que simplemente busca perpetuarse en su propio ego y en su propio triunfo. Eso es un fracaso para la política.
Por ello, es donde entra un poco la significancia y el significado de una convención como esta. Una convención como esta sirve fundamentalmente para tres cuestiones. Alimentar esa ilusión que es perdida.
Alimentar la ilusión que no tenemos que perder, y más, en una batalla que tenemos que hacer en todo el año para que Asturias pueda volver a tener la grandeza que siempre ha tenido. Preparar un partido ganador en un escenario cambiante, una sociedad completamente cambiante y volátil, en la que se exigen organizaciones dinámicas que asuman los cambios tecnológicos, cívicos, sociales, sanitarios. En estas mesas, tanto hoy como ayer, hemos visto constantes reflexiones acerca de los cambios de la sociedad que estamos viviendo.
Requerimos de un partido de verdad dinámico y complejo que sepa afrontar este tipo de cambios. Y, en último lugar, hacernos recordar una cosa. Que la persona es el fin último de cualquier acción política.
Es, de verdad, el fin último y el primero, por supuesto, de cualquier decisión que tome un político en su carrera. Siempre. No podemos olvidar eso.
Y dejadme que os haga una reflexión, y con eso termino ya, porque las personas que vienen detrás mío son mucho más relevantes y seguro que tienen cosas mucho más interesantes que decir. Recientemente, hace una serie de, no sé si semanas ya, o un mes, no sé qué se hizo, el doctor Barbacid, en conjunción con su equipo, descubrió una triple diena terapéutica para curar el cáncer de pancreas en ratones. Quizás el cáncer más agresivo que existe en el mundo.
Un hito que, como español, me siento súper orgulloso porque es un héroe sin capa, de los que no muchas veces se tiene en cuenta. Ese ejemplo nos hace pensar una cosa. Yo quiero un partido político que, de verdad, apoye al señor Barbacid.
Un partido político que apoye la investigación y que apoye el desarrollo de la sociedad. Y no un partido que financie con millones a una televisión española y a una serie de programas para contraprogramar a otros en televisiones privadas por el mero pretexto de que tengan una línea editorial distinta a la del gobierno de turno. Seamos ese partido político, por favor, pongamos a la persona en el fin último de las acciones y en el principio de ellas, y ganemos las elecciones en el 27.
Muchas gracias.






